Quiero ser monja ¿el reality se asemeja a la realidad?

Obediencia, castidad y pobreza son algunos de los votos que un siervo de la fe religiosa está obligado a cumplir como las jóvenes de la serie quiero ser monja de la Cadena Cuatro. En clave de reality sin excepción pero esta vez apelando a la vocación iniciática de cinco mujeres recién salidas de la adolescencia, la televisión que ven millones de españoles presenta los entresijos de un proceso vocacional tan escaso como raro y polémico en la juventud actual. Gracias a este programa televisivo se conoce más de cerca a los que han elegido la religión como forma de vida.

Sin embargo, si en la edición anterior se centraron en las figuras mitológicas de Adán Y Eva para presentar otro experimento sociológico televisado y masivo, hoy le ha tocado a la vocación religiosa expuesta ante el ojo de las populares masas. No sin la correspondiente polémica y controversia dosificada, alentada y naturalmente suscitada, ya que el programa no parece responder al ferviente deseo de la mayoría de las muchachas jóvenes modernas, aunque sí es cierto que cada uno entiende la fe a su manera.

La juventud consagra su vida, su tiempo y su atención, a muchos y variados intereses provocados por la sociedad actual, pero precisamente consagrar su vida a Dios es algo verdaderamente excepcional entre la juventud. Es por eso que la cadena generalista alternativa al otro gran grupo televisivo, se plantea un auténtico órdago sociológico y mediático al lanzar un programa en prime time con semejantes ingredientes casi “paranormales”.

Sin embargo, todos sabemos que en el mundo de las vocaciones hay llamadas que sólo escuchan sus destinatarios, así que tendremos que comprobar si la respuesta a esta llamada religiosa a las participantes del reality, termina fructificando y materializándose. La inquietud de este programa es, para la cadena, un programa que espera grandes audiencias. ¿Esperan estas candidatas ser las ganadoras del reality o esperan la llamada de Dios tocando a su puerta de la fe? Porque sabemos que actores de reality hay legión deseando participar.

No obstante, el reality quiero ser monja no es del agrado de todos, ya que una parte de la comunidad religiosa ha declarado su opinión sobre el mismo declarándolo como frívolo y superficial. Y es que la llamada que sienten algunos y el sentimiento y la necesidad de vivir cerca de Dios no es igual para todo el mundo, y era de esperar que surgieran diferencias de opiniones al respecto.

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